La historia que estás a punto de descubrir es sobre Antonella y sobre el problema que tuvo con una de las enfermedades sexuales más frecuentes que sufren las mujeres:

El VPH

Pero no es una historia de sufrimiento y dolor.

Es una historia de éxito donde descubrirás cómo Antonella superó el VPH y sus consecuencias.

Mi nombre es Sergio Rosas.

Soy naturópata y desde hace varios años me dedico a ayudar a personas con enfermedades como el VPH.

Así fue como ayudé a Antonella, cuando un día llegó frustrada y desbordada por esta enfermedad.

Cansada de visitar a distintos médicos que no le ofrecían una solución definitiva, optó por otro tipo de medicina.

Te voy a presentar a Antonella así vemos cómo combatió esta enfermedad exitosamente con mis consejos.

Simpre fui una persona muy activa. Me encanta la vida saludable y el ejercicio.

No solo por una cuestión de salud sino también por estética.

A los 30 años empecé una relación de pareja con un chico de mi ciudad.

Yo me sentía muy bien estando con él.

Pero un día todo cambió.

Una tarde mientras estaba en la ducha, sentí una extraña protuberancia en mis partes íntimas.

Como no me dolía, no le presté mucha importancia.

Pocos días después, no solo era una, sino más.

Preocupada… recurro a un ginecólogo.

Me analiza y me informa que fui contagiada por el virus del papiloma humano (VPH).

Mi novio me había contagiado.

El médico dice que no tiene cura. E inmediatamente me explica que debía hacerme el examen de Colposcopía para detectar lesiones internas.

De ser así, debía operarme.

Me explica que como no existe una cura para el virus, las lesiones podrían aparecer otra vez en el futuro aunque me haya operado.

Y cuando me dice que las lesiones pueden producir cáncer de cuello uterino si no son eliminadas, casi se me cae el cielo encima.

Por suerte tuve el apoyo incondicional de mi novio, quien asumió la responsabilidad por lo que me estaba sucediendo.

Igualmente nunca lo culpé. Pudo haber sido al revés.

Días más tarde, después de hacerme la colposcopía, me enteré que tenía lesiones de alto grado (NIC 3).

Estaba aterrorizada.

Sentí mucho miedo por lo que podría llegar a pasarme en el futuro. Pensé que quizás jamás podría tener hijos.

Necesitaba hablar con alguien que haya pasado por lo mismo que yo estaba pasando.

Desbordada, una noche publico mi problema en un foro sobre salud.

Necesitaba consejos que me ayudaran a resolver este problema.

Me llovieron respuestas. Todas muy absurdas.

Pero hubo una que me llamó mucho la atención.

Me decía que existía una alternativa a las operaciones y a los procedimientos de la medicina tradicional.

El texto dejaba un teléfono.

Pensé que no tenía nada que perder si llamaba.

Así conocí a Sergio Rosas.

Cuando Antonella apareció en mi oficina, me pidió que la ayudara con su problema.

Y lo hice.

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