La historia que estás a punto de descubrir es sobre Daniel y sobre el problema que tuvo con una de las enfermedades sexuales más frecuente entre los hombres:

El VPH

Pero no es una historia de sufrimiento y dolor.

Es una historia donde vas a descubrir cómo Daniel logró combatir con éxito al VPH.

Mi nombre es Sergio Rosas.

Soy naturópata y desde hace varios años me dedico a ayudar a personas con enfermedades como el VPH.

Así fue como ayudé a Daniel, cuando un día llegó frustrado y desbordado por esta enfermedad.

Cansado de visitar a distintos médicos que no le ofrecían una solución definitiva, optó por otro tipo de medicina.

Te voy a presentar a Daniel así vemos cómo lo ayudé con su problema.

Mi vida sexual era normal, como cualquier otro hombre.

Pero llegaría un día en el que vería derrumbarse mi vida y mi relación que apenas estaba empezando con una chica.

Un día, en el baño, descubrí que tenía como una especie de grano en la parte genital.

Aunque enseguida me di cuenta — por su tamaño — que no era un grano.

A las dos semanas noto que – no solo seguía estando allí – sino que había otro más.

Comencé a preocuparme y entré a internet para saber qué me ocurría.

Allí encontré que lo que más se asemejaba a mis protuberancias eran las verrugas producidas por el VPH.

Cuando vi las fotos y las CONSECUENCIAS, entré en pánico.

Inmediatamente fui al médico.

Y confirmó el diagnóstico, afirmándome que tenía VPH.

Había conocido una chica hace un mes atrás en una discoteca y tuvimos relaciones.

Me había cuidado con preservativo.

Sin embargo, el médico me explicó que aún usando preservativo el virus se puede contagiar, ya que el preservativo no protege toda la parte genital.

No podía creer mi mala suerte.

Le pregunté qué podía hacer para eliminar las verrugas.

Me dijo que la única solución para removerlas era la cirugía o quemarlas.

Le dije que lo pensaría.

Y me fui de ese lugar.

Tenía terror a que me operen o me quemen en esa zona.

Sentí mucho miedo…

Hace dos semanas atrás había conocido a Mayra y nos estábamos viendo de forma muy frecuente.

Aunque todavía no había tenido intimidad con ella. Gracias a Dios… o la hubiese contagiado.

En fin…

Ella me gustaba mucho y no quería romper ese vínculo tan especial que estaba sintiendo por ella.

Apenas descubrí que tenía VPH, dejé de verla.

Ella no entendía nada…

Pero me era imposible contarle mi secreto por miedo a que quiera romper conmigo.

Lo único que se me ocurrió en ese momento fue pedirle un tiempo hasta que pudiera solucionar mi problema.

Le dije que tenía un problema familiar y que me comunicaría con ella cuando todo estuviera solucionado.

Fueron días de mucha TRISTEZA, miedo e incertidumbre para mí.

Desbordado, una noche publico mi problema en un foro.

Necesitaba consejos que me ayudaran a resolver este problema.

Me llovieron respuestas, todas muy absurdas.

Pero hubo una que me llamó mucho la atención.

Me decía que existía una alternativa a las operaciones y quemaduras de verrugas.

El texto dejaba un teléfono.

Pensé que no tenía nada que perder si llamaba.

Cuando Daniel apareció en mi oficina, vi en su cara lo mismo que veía cada vez que un paciente venía a verme: humillación, vergüenza y derrota.

Me imploró que lo ayudara con su problema.

Y lo hice.

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